Es el Marketing emocional un nuevo descubrimiento en el campo de la publicidad; podríamos preguntarnos. ¿ Qué es el marketing emocional ? ¿la Publicidad emocional ? Hablemos sobre ello y veamos diferentes ejemplos muy interesantes / Por David Guiu
¿ Qué es el marketing emocional y la publicidad emocional ?
La compra de un producto es en el 99 por
ciento de las ocasiones la consecuencia de un impulso, de un
sentimiento o emoción que solo se ha razonado en parte. Esa parte de
razonamiento que precede al impulso de la compra, termina en muchas
ocasiones cuando el consumidor “se deja llevar” por las emociones. Es
precisamente por eso por lo que existe la publicidad emocional, que
busca una motivación emocional (por ejemplo “solidaridad”) y por lo que
ha alcanzado las cotas de necesidad que tiene actualmente en cualquier
mercado.
Hay dos campos de mercado para aplicar la publicidad a los impulsos sentimentales de los consumidores:
Los productos o servicios que necesitan
de un tiempo de reflexión hasta el momento de la compra (por ejemplo
productos que necesitan de una inversión media o alta) y los productos
de compra más impulsiva. La diferencia de éstos últimos con los primeros
es que éstos productos “nos entran por los ojos” o son de primera
necesidad.
impás de razonamiento se establece si nuestro viejo coche ha dejado de
funcionar y realmente necesitamos imperiosamente comprar otro. El
proceso siguiente será decidir que marca y modelo compramos. La razón
dará paso inmediato a la emoción en cuanto consultemos los catálogos,
atendamos a los spots que presentan los nuevos coches o revisemos las
webs dedicadas al mundo del motor. Éste es un ejemplo de un
producto que necesita de un tiempo de reflexión y de una posible
evaluación de posibilidades de compra, revisión de propuestas y ofertas y
decisión de compra escalonada. Es decir, no se va a una tienda
y se compra el primer coche que vemos. No es lo habitual. Es complicado
hacer marketing emocional para éste tipo de productos; que no quiere
decir que no se haga…pero es menos efectivo pueso que el factor
“dinero”, “seguridad”; “confianza de marca”, “status” y otras variables
pesa más que la emoción. El razonamiento impera sobre ella.
Por contra, si pensamos en un
pantalón, muchas veces no dejaremos pasar la oportunidad de comprar uno
en cualquier momento aunque ya (muchos) tengamos otros. Pensemos en
zapatos, camisetas, camisas, un billetero, etc. y veremos que es lo
mismo. Si vamos por la calle y vemos en el escaparate de una
tienda uno que nos “enamora”; que les voy a contar. Salvo que el
pantalón tenga un precio fuera de nuestras posibilidades, claro. No se
trata de un “tanto tengo, tanto quiero”; pero si de un “si lo quiero y
puedo (comprarlo/consumirlo/utilizarlo), ¿por qué no?”…hasta el punto
emocional de ni tan siquiera hacernos la pregunta. No hacemos las mismas
reflexiones y comparaciones que en el momento de la compra de un nuevo
automóvil.
El caso es aún más claro con producto de
alimentación que si nos apetece cuando lo vemos, lo cogemos “y ya”.
Siempre y cuando no tengamos alguna contrindicación al mismo y lo
podamos pagar; ya me entienden.
¿La diferencia primordial entre éstos productos?: El
precio, que también el tiempo que lo vamos a utilizar, las prestaciones
del producto dentro de su mercado (el automóvil requerirá de conocer
que modelo se adapta a nuestros usos, consumo de carburante,
etc…mientras que un pantalón; con saber como lavarlo y plancharlo nos
será suficiente y no supondrá mayor complicación a cualquier otro
pantalón), la seguridad, confianza de marca, etc. pero que vamos; el
precio es el determinante ya que no queremos caer en una decisión
“emocional” (llámenla rápida, poco consensuada, alocada…como quieren) ya
que con el coche nos vamos a “dejar una buena pasta” y sin en cambio;
con unos zapatos pues el coste es “más asumible”.
Hecha esta distinción entre los 2 tipos de producto que van a condicionar nuestra forma de compra; pensemos al revés.
Es decir desde el tipo de vista de marketing, buscando realizar
marketing emocional que en definitiva no es más que llamar a las
atenciones del público; a las emociones. “Tocarles la fibra”, “Llegarles
al alma”…a lo profundo del corazón.
La lógica lleva a pensar que el
marketing emocional es más propio para los productos que no necesitan de
mucha reflexión. Los productos de compra por impulso. No es cierto,
el marketing emocional se puede aplicar a cualquier tipo de producto y
tendrá como objetivo, como mencioné anteriormente, sensibilizar al
receptor de un mensaje publicitario mediante las emociones.
Hagamos un alto en el camino y veamos que tipos de emociones hay muchas:
Por ejemplo la tristeza, la alegría, el enamoramiento y su contrario,
la euforia y la depresión, la seguridad y la inseguridad, la esperanza y
el pesimismo, el liderazgo y el victimismo, etc. Y cada mensaje
publicitario pensado en base a marketing emocional tendrá, lógicamente
su (“uno”) público objetivo o target. “Uno”, no dos ni tres ni cuatro.
“Uno” : el público diana al que queremos impactar con la campaña de
marketing emocional asociando los valores y ventajas de una marca a la
emoción del receptor (que forma parte de ese público, claro). Quizás
como una solución. Quizás como un aliado. Dependerá del producto en
cuestión, claro. Por ejemplo ahora -en tiempos de crisis- los bancos
apelan a la “confianza”; ya no tanto a la tasa anual de equivalencia.
Venden “esperanza”…emoción.
Necesidades, usos y prestaciones no
suelen ser conceptos manejados en marketing y publicidad emocioal, que
si Ilusión, alegría, capricho, sorpresa, novedad, impulso consumista,
poder, autoestima en el nuevo modelo que ha llegado al mundo de la
publicidad: El marketing emocional . ¿Nuevo? Ummmmmm…¿Evolucionó la
publicidad en éste aspecto?
Pensemos que marketing emocional tiene unas normas muy básicas que se basan en un solo principio: ¿Cómo puedo “emocionar” a mi cliente? ¿Cómo le llego al corazón con marketing emocional?
Si en otros artículos de la sección de publicidad y marketing definiciones y conceptos
hablamos y nos preguntábamos “qué es lo que al cliente le gusta”,
“cuáles son sus necesidades” o “cómo podemos llamar su atención”, ahora
pensando en sus emociones; acortamos el camino. Un camino más corto si,
pero con un final de meta tremendamente amplio.
Muchas marcas de
moda/ropa/complementos/perfumería basan sus campañas en marketing
emocional y en el “capricho” y la “autoestima”. La publicidad del
mercado de los coches tiene su gran parte de marketing emocional con la
“sensación de poder”, de “libertad”, de “autosuficiencia”…y en la gama
alta de “status” – que podemos traducir por la “Emoción de
superioridad”. Quedan miles y miles de emociones, cientos y cientos de
fibras por tocar.
Mucho marketing emocional por realizar,
destacando además que el marketing emocional tiene todo el recorrido que
queramos mientras duren las emociones y no confundamos al planeta con comportamientos androides. O con androides…robots me refiero. Mientras
seamos humanos hay y habrá emoción. Mientras haya emoción, hay
marketing emocional. Si nos dirigimos a algo/alguien sin emoción; no hay
marketing emocional. Y recuerden no intentar aplicar el marketing
emocional con su banquero o jefe.
Ejemplos de campañas de marketing emocional y publicidad emocional
Bromas a parte, las campañas anuales de la Dirección General de Tráfico
nos impresionan buscando nuestros registros de “responsabilidad” a
través del miedo y la angustia. Esto es marketing emocional y publicidad
aplicada a unas estrategias basadas en marketing emocional; por lo que
podemos perfectamente llamarla publicidad emocional dentro de los muchos
tipos de publicidad que existen. Perfectamente.
Las propuestas de donación de fondos para causas humanitarias, buscan nuestra “compasión” y “solidaridad”. Nuevamente marketing emocional. Los niños de las campañas de las ONGs como protagonistas de los spots, apelan a la “ternura”. Idem de idem: marketing emocional. Las campañas de Navidad
ofrecen la “seguridad” que proporciona el hogar y la familia para
nuevamente ofrecernos un nuevo ejemplo de marketing emocional y de
publicidad basada en las emociones. El que vuelve a casa por Navidad del
turrón de El Almendro, es un ejemplo de mensaje emocional y plasma
nuevamente otro ejemplo de marketing emocional y de publicidad
emocional.
Los cosméticos se venden para alargar el punto de “narcisismo”, las ofertas de viajes exóticos para la “curiosidad”, y así un etcétera tan largo como se pueda imaginar.
Entonces… ¿el marketing emocional, es una propuesta nueva? Pues no, ha existido siempre. Ahora solamente le hemos puesto nombre y hemos descubierto que llevábamos recurriendo a él desde siempre…y como dije anteriormente; más en tiempos de crisis
AUTOR:
David Guiu @socialetic – / Imagen de artículo de Marketing Emocional por © Franck Boston – Fotolia.com
URL:http://www.socialetic.com/marketing-emocional-nuevo-descubrimiento-publicidad.html

No hay comentarios:
Publicar un comentario