El Neuromarketing es la ciencia que analiza
la conducta del consumidor. En los últimos años se ha convertido en una
herramienta de gran utilidad a la hora de desarrollar productos que
correspondan a las necesidades del consumidor.
La vista es el primer sentido que actúa en la decisión
inconsciente de compra. Los colores llamativos del paquete, el tamaño de la
letra o incluso la colocación a la altura de la vista favorecen la venta de un
producto en lugar de otro.
En un segundo plano entran en juego otros sentidos.
Ya sea el tacto, el oído, el olfato o el gusto. Los pequeños detalles que nos
hacen decidirnos por un producto concreto y no por otro. Lo sepamos o no.
Una canción concreta, una fragancia, un color. Estamos expuestos continuamente a diferentes estímulos que captamos de forma inconsciente y nos ayudan a decidirnos.
Una canción concreta, una fragancia, un color. Estamos expuestos continuamente a diferentes estímulos que captamos de forma inconsciente y nos ayudan a decidirnos.
Comprar en una tienda porque la música es animada,
porque huele muy bien, porque la blusa es suave y la de la otra tienda no, etc.
El Neuromarketing analiza las emociones y la atención del cliente ante
diferentes estímulos percibidos de forma consciente o subconsciente. Este
análisis permite una mejor gestión de los recursos a la hora de planificar
la estrategia de marketing.
Para entenderlo mejor, podemos verlo muy claro con
ejemplos en prensa dirigidas a distintos públicos. El New York Times
habla sobre economía y política, esencialmente. No sólo el contenido es más
serio y sobrio, sino también el formato de letra y los colores utilizados.
Mientras lo lees, inconscientemente percibes la seriedad del producto. Un caso
totalmente diferente ocurre con las revistas para adolescentes. Este
segmento de público es muy diferente y el producto debe serlo también, no sólo
en su contenido: diversidad de colores brillantes, así como formatos de letras
variados captan la atención de un público concreto.
Sin embargo, si se pregunta a los clientes de cada
uno, ninguno dirá que compra la revista porque es más seria o mas colorida,
sino por su contenido. Eso creen ellos. Porque -erróneamente- creen que la
decisión de esa compra ha sido algo racional y no algo emocional.
19 marzo, 2014
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